miércoles, 26 de junio de 2013

Liberación


¿Sabéis cuál es esa sensación de paz interior cuando apruebas un examen imposible? Lágrimas en los ojos reflejan la ansiedad marchita de estos días de atrás. Darte cuenta de que ese examen que tanto te hizo desesperarte es cosa del pasado, que ahora otros nuevos misterios te aguardan, es abrumador. 

Ya es verano, oficial y personalmente. Las vacaciones han llamado a mi puerta con un aprobado y mi consiguiente felicidad. Nadie puede imaginarse las horas que he pasado encerrada y rodeada de apuntes para que en el examen todos mis conocimientos se esfumaran, huyeran como cobardes y me dejaran sola ante la hoja de papel. Esa sensación de vértigo y la noción de un suspenso asegurado son devastadoras. Pero no, tengo un 5, justo y raspado, pero aprobado.

Me falta el aire por el estrés acumulado, por saber a ciencia cierta que tanto sacrificio ha merecido la pena. Estoy aprendiendo a respirar de nuevo. Desde aquí os animo a no dejaros vencer y luchar siempre hasta el final. 

Suerte a todos con vuestras notas.

Aurora

sábado, 15 de junio de 2013

Auryn


No sé si conoceréis a esta banda, pero hoy tienen la firma de su libro en el Retiro de Madrid. Esta entrada no la escribo como fan, ya que apenas he escuchado alguno de sus temas, sino como escéptica espectadora de algo que estoy viviendo muy de cerca.

Niñas de la ESO que sí admiran a estos chicos van a ir a hacer cola e intentar conocerles. Eso no sería malo si no hubiesen involucrado en su momento fangirl a otras chicas que ni siquiera les reconocerían fuera de una foto de sus álbumes. Esta entrada la dirijo a la Hipocresía, una vez más.

¿De verdad compensa a las niñas que no conocen a esta banda tirarse horas muertas bajo un calor sofocante para ver a unos chicos de los que no se saben ni su nombre ni han oído ni una sola de sus canciones? Me parece una gran llamada a la hipocresía solo por querer encajar en una sociedad injusta. 

Lamento sinceramente que las cosas hayan llegado a este punto, no por las niñas (que están en su derecho de fingir un fanatismo inexistente), sino por las madres que las acompañan ya que no se fían de que sus pequeñas se sepan desenvolver solas en ese ambiente cargado de gritos, llantos e histeria adolescente.

Soy la primera en reconocer haber sido fangirl, sé lo que es, lo que se siente y las reacciones de la gente ante sus ídolos. La gente cambia y saca lo peor de sí misma. Espero que este capricho no acabe en una cruenta batalla sentimental que separe a este grupo de amigas en dos bandos enfrentados.

Ánimo a esas valientes madres y suerte a sus hijas.

Aurora.

sábado, 8 de junio de 2013

Pizza



Hola chicos. Accedo una vez más a esta cuenta abandonada para hablaros de mi vinculación a las pizzas el día de mi cumpleaños. Fue hace ya dos años cuando esta tradición comenzó.

Cumplía 21 añitos y lo celebraba con los amigos que había hecho a lo largo de todo un curso, tanto de dentro como fuera del campus, y que aún conservo. Hicimos una comida alucinante en la que nos lo pasamos como enanos y en la que la pizza no estaba invitada. Fuimos a un parque para relajarnos con unas cachimbitas y algo de alcohol para amenizar la quedada y cuando llegó la hora de merendar teníamos un hambre considerable. Bendito el momento en el que se decidió ir al Telepizza y llevar las pizzas al parque. Ahí sí que se estaba bien, a la sombra de los árboles con comida, bebida y cachimbas...

Tal vez por eso al año siguiente les volví a reunir, esta vez para comer en una pizzería y luego volver a nuestro sitio en ese mismo parque. Fueron momentos épicos cuando tuvimos que luchar por nuestras porciones contra unos niños deficientes. Las risas al recordarlo son inevitables.

Este año cumplo 23 y hoy lo celebro con ellos otra vez. ¿Imagináis a dónde vamos a ir a comer?

Aurora

viernes, 6 de abril de 2012

Reencuentro


Me parece muy curioso y resulta hasta gracioso. En la peor época de mi vida hice unas buenas amigas, al menos para aquel momento, que me daban la estabilidad que me faltaba en mi día a día y las salidas de los fines de semana me motivaban a seguir adelante durante la semana. Éramos un grupo considerablemente grande, tanto que no todos nos conocíamos entre nosotros.
Una tarde hace ya más de 2 años, en una de nuestras quedadas, se apuntaron unas chicas que no conocía. Genial, gente nueva. Era una época en la que abrirme a desconocidos me costaba bastante, pero nunca dejé de intentarlo. En el fondo esperaba encontrar una amiga de esas que son "para toda la vida". Curiosamente, a día de hoy son ellas con las que sigo manteniendo el trato en vez de con las que mejor me llevaba por aquel entonces.
Con dos de ellas me llevé muy bien desde el principio, nunca hubo ningún problema y nos reíamos juntas de cualquier tontería. Pero siempre tiene que haber una tercera en discordia. Será que yo no estaba en mi mejor momento, o que su carácter más introvertido que el mío me hacía alejarme, no lo sé, el caso es que con ella no me lo pasaba tan bien. Teníamos gustos en común y un sinfín de factores que podrían unirnos, pero no estaba el Destino por la labor.
Con el tiempo el grupo se desintegró, ahora la gente sigue viéndose con aquellos con los que su relación se hizo más estrecha. Yo me quedé descolgada, pero entre el Bachillerato, el noviete de turno, la carrera y, ahora, Philip, tampoco me importó demasiado. La gracia está que me empecé a llevar algo mejor con esa chica, pero sólo con comentarios dispersos por las redes sociales.
Ayer quedé con ella, más de un año después desde la última vez que nos vimos. Tenía pánico y al principio quise anular la quedada. Pedí a todo el que pude que me prohibiera salir esa tarde, que alegara que había riesgo de abducciones alienígenas si era preciso. Nadie se ofreció a ayudarme, y ahora lo agradezco. Estaba muy nerviosa, eso de quedar con alguien del ya olvidado "grupo" me daba taquicardias, más aún sabiendo que no era con la que mejor me había llevado, desde luego.
Pero, como por arte de magia, me di cuenta que todos merecemos una segunda oportunidad. Había pasado mucho tiempo, las rencillas del pasado se habían olvidado y ambas habíamos madurado. Ya no somos las mismas que se conocieron en una plaza un lluvioso día de Diciembre. Me alegro de haber quedado con ella, porque he encontrado a una nueva amiga en alguien que jamás hubiese sospechado. Una persona con la que comparto una valiosa parte de mi pasado, aunque en su día no lo supe valorar.
No cerréis las puertas a aquellos que en su día no supisteis valorar, os pueden sorprender gratamente.

Aurora 

lunes, 2 de abril de 2012

¿Vacaciones?


Un año más me siento estafada por el plan Bolonia que ahora rige los estudios de los universitarios. Toda la vida se ha tenido vacaciones durante el curso, ¿por qué ya no? No sé qué opinará el resto del mundo, pero esta situación me afecta personalmente en mi rendimiento académico. No tengo ni un minuto de descanso, tras una Navidad enclaustrada preparándome para unos exámenes y unos meses de infatigable esfuerzo, me encuentro con una falsa Semana Santa. Falsa porque, aunque no vaya a la facultad, me toca ponerme las pilas y adelantar todos esos trabajos y ejercicios que cuando se retome el ritmo habitual de las clases no me va a dar tiempo. Eso significa que nada de viajecitos ni días de descanso, a estudiar hasta morir. Y, por favor, nada de ponerse a decir que me coja el puente de Mayo y me quede tranquila. Ojalá pudiera. Tengo exámenes justo a la vuelta.
Así que me pongo a hacer cálculos y mi cerebro empieza a echar humo de una manera alarmante. Desde que empecé el curso ¡¡¡no he tenido ni un mísero puente de descanso!!! Los que me conocen me dirán que no exagere, que en el puente de Diciembre me fui unos días a la sierra. Cierto, a tener un remanso de paz donde terminar un puñetero trabajo que me traía por la calle de la amargura. ¿Es eso lo que el mundo ha decidido llamar vacaciones? ¿Creen que si nos exigen dedicar todos y cada uno de los segundos de nuestra existencia a los estudios vamos a sacar el mejor provecho? Desde luego, conmigo se han equivocado de lleno.
Estoy decepcionada. Toda la vida oyendo lo maravillosos que son los años universitarios para que Bolonia me impida averiguar si eso es verdad porque seguro que me pone un trabajo kilométrico el día que he decidido pasarlo en la cafetería. Aquellos que seguís en el colegio o el instituto no os dejéis engañar, la universidad no es lo que era. ¿Cansados de que el profe os quite el derecho a evaluación por faltas de asistencia? En la carrera es igual. 
No quiero desmotivar a nadie ni quitaros una vana ilusión. Así están las cosas.

Aurora

miércoles, 28 de marzo de 2012

Twitter


A pesar de que la mayoría de vosotros ya lo sabéis, ahora informo de mis nuevas entradas también en Twitter. ¡¡Sígueme y te sigo!!


Es un placer poder estar siempre en contacto con vosotros.

Aurora

Profesor



Hola seguidores, gracias a todos por no haberme abandonado en este tiempo de autismo. La universidad me tiene frita este curso y ponerme a comentar es mi deseo cada noche, pero el agotamiento también hace mella en esta mente frustrada. Muchas gracias en especial a aquellos que me instan a menudo en retomar mis divagaciones, críticas y chorradas varias que solía colgar antes de mi decadencia mental. Esta entrada se la dedico con todo mi rencor a ese señor que tanto se la merece (sigo haciendo gala de una ferviente necesidad de anonimato).
Él, que camina solitario por los pasillos de la Facultad, ese hombre ridículo con aires infundados de superioridad, sí, ese, ese es al que dedico estas palabras que le describen tras el velo de mis subjetivas retinas. Trajeado y con barba inmaculada, apariencia de higienista consumado que esconde su condición desaseada. Va de crítico experimentado, de profesor idolatrado. ¿Perdón? Con su labor como crítico no me meto, pero ¿buen profesor? ¿Él? Me dan ataques de risa espasmódica si lo pienso con detenimiento.
Probablemente el "equipo matrícula" se me echaría encima si de estas palabras se enterase,  pero ¿qué ha de pensar una alumna que se ha dejado la piel en su asignatura y sólo ha recibido impertinencias y groserías de su parte? ¿Qué he de pensar yo como víctima de su despotismo, de su altivez y de sus atroces injusticias?
Justifico así el poco respeto que guardo a este señor para el que no existo, citando sus propias palabras textuales que dijo a una compañera en la revisión de un trabajo que hacíamos en conjunto. No sé cuál será su excusa para ser tan repulsivamente petulante, tampoco me interesa. Me da pie a que exprese lo que opino sobre él en este blog en el que, entre otras cosas, denuncio la Hipocresía del mundo que me rodea.
Es un placer volver a escribir aquí. Un abrazo enorme a todos los que me seguís a pesar de mi prolongada ausencia.

Aurora